Capitulo 5.
- ¿Sabia usted que...?
Asintio lentamente con una voz que naturalmente no continuo. El mayordomo miro a la mesa por un momento y luego hablo en voz baja.
- Si lo sabes, esta bien.
- ¿Es realmente cierto?
- Si. Pense que no lo sabias y estaba un poco preocupado.
- ¿Por qué nadie me dijo una palabra?
Mire al mayordomo con ojos sospechosos y el mayordomo respondio con una voz mezclada en suspiros.
- Lo siento. El ambiente en la casa cambio mientras la Dama crecia. Esa parte es algo en lo que no puedo ayudar como mayordomo.
- ¿De qué estas hablando? Hablame para que pueda entender.
- No creo que sea mi lugar para hablar.
Con una sonrisa amarga, el mayordomo de repente se puso de pie como si tuviera algo que hacer.- Lo siento, mi Señora. Creo que necesito mover el agua.
Parece que realmente hay algo que esconder de mi, pero asenti con la cabeza porque senti que se volveria aun mas cauteloso si insistia.
- Si, adelante.
Extrañaba a mi Madre. Se avecinaba el futuro apretado y la frustracion que no podia ver ni siquiera por delante.
Subi al segundo piso, dejando atras al mayordomo que me estaba evitando. En el segundo piso, habia una habitacion para los articulos de mi madre.
Una habitacion cerrada para que nadie pueda alcanzarla. De pie en la habitacion, incluso en el aire frio de la habitacion, senti el calor como si estuviera frente a mi Madre. Senti como si los objetos fueran las manos de mi madre dandome la bienvenida.
Primero, vi la ceramica y la alfareria que amaba a mi madre. Mi madre ya no existia, pero la ceramica aun brillaba intensamente.
Al desviar la mirada, vi una caja con sus adornos junto a la ceramica.
Era una caja especial que no podia ser abierta excepto por aquellos designados. Fue un producto del Reino Risen.
Mientras lo sostenia en mi mano, la tapa se levanto silenciosamente.
Dentro de la caja, vi una serie de cosas familiares. Collares semipreciosos, anillos, pulseras, asi como horquillas, ramilletes vivientes como flores, broches de diversas formas, gemelos para ropa de caza y borlas adheridas a espadas.
Al mirarlos uno por uno, recorde como era cuando mi madre usaba joyas. Mi nariz ardia y mis ojos se enrojecieron.
- Mama.
Sin saberlo, llame a mi madre y me mordi la boca. Si abria la boca, parecia que iba a salir un grito. En ese momento, el viento parecio soplar desde atras y llego la voz de alguien.
- ¿Qué? ¿Es aqui donde se abre? Ahi, ¿quién es?
Era la voz de Viena. La calidez que me calento con los recuerdos de mi madre se enfrio rapidamente. A medida que Vienna se acercaba, rapidamente cerre la tapa decorativa y me puse de pie. Cuando me di la vuelta, sali y Viena me miro con ojos sorprendidos.
- ¿Hermana?
Como vestia un cardigan sobre su pijama delgado, se veia esbelta, pero ningun lugar parecia herido. Tenia las mejillas sonrosadas y brillantes, cabello largo, brillante y bien cuidado, y manos suaves que no supieron del sufrimiento. Con ojos morados tan hermosos como violetas, ella era la misma que en mi memoria. Quizas por eso no podria estar mas conmovido emocionalmente.
- Si. ¿Tu cuerpo esta bien? Escuche que no podias levantarte.
Ante mi pregunta, Viena hizo una expresion triste cubriendo su mejilla con una mano.
- Siento preocuparte. Seguro que estas muy preocupado porque algo paso por error. Pero estoy bien. Me desperte al amanecer y no importo.
Viena dio, mientras se sacudia y giraba como si realmente estuviera bien. Anteriormente pense que Viena intento decirnos que estaba bien a pesar de que no estaba bien.
¿Quien hubiera pensado que todo era mentira? Mas bien, fue un acto para comprar simpatia y favor de mi y otras personas.
"¿Alguien que acaba de salir de un mini-coma esta mañana puede andar asi?" Estuve a punto de preguntar pero Viena dijo.
- Estaba caminando para asegurarme de que no hubiera vomitos ni mareos, y accidentalmente descubri esta puerta abierta. ¿No era esta una habitacion en la que la gente no debe entrar?
- Si, esta habitacion es una en la que no debes entrar.
Sin hacer caso de mis palabras, volvio la cabeza y miro a su alrededor en la habitacion.
- ¿Por qué? ¿Es porque hay antiguedades? Hay tantas cosas buenas aqui, pero si no te gusta, creo que puedo sacarlas y usarlas.
Viena miro la caja de baratijas de mi madre con los ojos brillantes de codicia.
- No codicies nada que no puedas usar. Son de mi Madre.
Ella no hizo caso de mis advertencias y se acerco a la caja de baratijas. Por supuesto, tuvo que quitarse la mano tan pronto como la toco.
- ¡Ah!
Viena me miro con la mano envuelta alrededor de la otra.
- ¿Qué es esto? Pense que habia una joya en él. Por qué es como este....
- Te dije que es algo que no puedes usar. Solo reacciona a la mano del propietario.
Puse mi mano sobre la caja de baratijas como queria que ella lo viera. Cuando puse mi mano sobre él, la caja se abrio como antes y la tapa se levanto. Viena miro dentro de la caja con ojos brillantes de codicia.
- Vaya, eso es realmente asombroso. Y hay muchas cosas bonitas. Puedes darme uno, ¿verdad?.- Viena estiro la mano dentro de la caja sin mieo, como si hubiera olvidado el pequeño dolor de antes. Fue entonces cuando la mano de otra persona agarro la de Viena. Era un chico de ojos frios.
Un niño agradecido, que se preocupo por mi hasta el dia de mi muerte, a pesar de que era el hermano biologico de Viena.
Te ves asi cuando eres joven. Lo llame con alegria de reencontrarlo.
- Andrea...
Andrea, que levanto ligeramente la cabeza ante mi llamada, le dijo a Viena.
- me dijiste que caminar te marea y por eso comes en tu habitacion. ¿Qué estas haciendo aqui? Te llevare a tu habitacion, asi que vamonos.
Viena nos miro a Andrea y a mi alternativamente. Mientras fruncia el ceño, agito la mano.
- Esta bien, podemos irnos.
Cuando Andrea salio de la habitacion con Vienna, lentamente inclino la cabeza y se dio la vuelta.
Algo similar habia sucedido en el pasado. En ese momento solo envidiaba a Viena por tener a Andrea como hermano que cuidaba bien a su hermana mayor.
Pero ahora lo se. Lo que dijo Andrea en ese momento no fue para Viena, sino para mi.
- Andrea.
Andrea se volvio hacia mi llamada en silencio como si preguntara qué estaba pasando. Extendi la mano y tome su mano.
- Gracias. Por cuidarme.
Andrea me miro de nuevo, luego miro su mano sostenida por mi con los ojos bien abiertos. Sus ojos temblaban levemente.
- Sé. Interviniste por mi, ¿verdad?
Dudo por un momento ante mis palabras, luego miro hacia abajo y murmuro un poco.
- Escuche que estabas herida ... queria preguntar si estabas bien, pero no fue facil ... lo siento.
Incluso ahora me palpitaba la frente, pero no podia decirlo para angustiar al joven Andrea, que ya estaba preocupado por mi.
Andrea levanto lentamente los ojos y me miro fijamente. De alguna manera, como un perro joven que hubiera perdido a su dueño, sus ojos eran tan sombrios. Subi las manos sin saberlo y acaricie suavemente el cabello de Andrea.
- Gracias por tu preocupacion, Andy. Sigue.
Andrea a penas respondio con la cara llorosa.
- Si hermana. Hermana, toma un descanso tambien.
- Si. Andy nos vemos pronto.
- Si.
Con solo una respuesta breve, Andrea se dio la vuelta y me miro de nuevo. "¿Por qué? ¿Tienes algo que decir?"
Andrea vacilo por un momento, levanto los labios lentamente y dijo.
- Hermana, Viena no es muy agradable.
Andrea inclino la cabeza mientras yo analizaba lo que habia dicho.
- Entonces, volvere.
Andrea solo me dejo un rompecabezas, y desaparecio apresuradamente porque alguien lo iba a seguir. Mastique las palabras de Andrea y sali de la habitacion. Volvi a cerrar la habitacion y baje a la planta baja.
Era hora de que saliera el sol.
Jane, que se levanto temprano, espero frente a mi habitacion.
°°°°°°°°
Por la mañana, vino un sirviente y me transmitio las palabras de mi padre.
Fue el dia que prometi ir al palacio de Vylon. Mientras me preparaba para ir, el sirviente solo dijo las instrucciones como si mis circunstancias no fueran importantes.
- El Marques pidio comer juntos.
"Ni siquiera vi su cabello en mi habitacion, pero ¿ahora quiere comer? Quizas, a medida que se acerca la ceremoia de mayoria de edad, obtendria una respuesta definitiva sobre la entrada de Viena a la casa."
Incluso si era alguien que duerme en la casa adosada, no tiene la autoridad para agregar al registro. Por lo tanto, podria estar molesto.
- Por favor, digale que no puedo.
Me puse un sombrero y trate de atar una cuerda. El sirviente me miraba con expresion arrogante.
- ¿Qué te paso despues de que te lastimaste la cabeza? Incluso te niegas a comer con el Marques.
El sirviente era el ayudante de mi padre. Creia en mi padre y me trataba con descuido.
Si hubiera sido en el pasado, habria pasado por alto la actitud irreverente de los sirvientes para entregar las ordenes de mi padre, pero no queria hacerlo ahora.
Deje el sombrero en mi mano y volvi la cabeza lentamente.
El sirviente aun me miraba con una mirada incomoda.
Camine lentamente y me pare frente al sirviente. Solo entonces el sirviente volvio lentamente la mirada hacia un lado y bajo la cabeza.
- Mira hacia arriba.
- ¿Si?
- Levanta tu cabeza.
Ante mis palabras, el sirviente levanto la cabeza.
Golpee al sirviente en la mejilla tan fuerte como pude. La mejilla se le hincho rapidamente.
El sirviente me miro con una mano envuelta alrededor de su mejilla.
- ¿Dama?
Sus ojos sorprendidos temblaban mucho, pero no sabia qué habia hecho mal.
- Baja la mano y vuelve la cabeza.
- ¿Por qué hace eso, Señora....
Lo abofetee nuevamente en la mejilla sin dejar que terminara la frase.
- ¿Que le pasa a mi cabeza? ¿Es eso algo que puedes decirle al sucesor de Orche?
El sirviente rapidamente pego la frente al suelo y dijo.
- ¡Lo siento mi Señora! ¡Soy culpable de muerte!
Estaba mirando al sirviente temblando y disculpandose. En ese momento, el mayordomo entro a la habitacion y vio la confusion.
- Dama.
El mayordomo me miraba con expresion confusa con las manos juntas.
Aprete mi mano para no golpear al sirviente y levante mi sombrero que habia dejado con mi otra mano.
- Si comete un crimen lo suficientemente digno de morir, tiene que morir. Mayordomo, golpealo y echalo.
Escuche que Jane vino a entregarle algo al mayordomo, pero no interfirio.
Sali y abri la mano en silencio.
No era inusual que ocurrieran palpitaciones y se esperaba.
Mi mano desgarrada y sangrando.
"Soy realmente fragil. Apenas golpee la mejilla del sirviente dos voces y mi piel estaba desgarrada."
Estaba pensando en algo como esto, pero alguien me tomo de la mano.
- ¿Cómo paso esto?
Fue Vylon.
Junto a Vylon estaba su asistente, Lord O'hara, sosteniendo un paraguas.
Escondi mis manos rasgadas detras de mi espalda y sonrei levemente.
- ¿Dijiste que enviarias un carruaje, pero viniste en persona?
- No pude enviar un carruaje por la lluvia.
Vylon respondio con indiferencia como si no me hubiera visto escondiendo mi mano detras de mi espalda.
Si me hubiera tirado de la mano con fuerza, no habria podido soportarlo. Pero, lamente bastante esconderlo porque el toque suave y calmante de él era dulce.
Vylon, mirando mi herida, llamo inadvertidamente a Lord O'hara.
- Melvin.
- Si Su Alteza.
Lord O'hara reemplazo la mano que sostenia el paraguas con la mano izquierda y saco algo de sus bolsillos.
Vylon agarro lo que Lord O'hara habia sacado, luego lo retorcio con sus dos manos y lo inclino hacia la parte inferior de mi mano.
Se vertio agua fria sobre la herida.
La sangre se lavo y la herida se curo lentamente.
Me di cuenta tardiamente de lo que Vylon estaba vertiendo en mis manos con una mirada indiferente.
- ¡Vylon!

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